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[Revista] Desperta Ferro

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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Lun 01 Dic 2014, 18:12


Desperta Ferro Moderna n.º 13: La Guerra Franco-Prusiana (I) – El ocaso de Napoleón III


La senda de la guerra, Bismarck, Napoleón III y los orígenes de la Guerra Franco Prusiana por Geoffrey Wawro (North Texas Universiy). Existen dos líneas de pensamiento sobre los motivos por los que comienza una guerra. Una de ellas es la escuela de la política interior, que considera que el conflicto es producto de una manipulación política doméstica en la que gobiernos acorralados buscan una “guerra buena” que sirva para reunir a los votantes desafectos en torno a ellos por razones patrióticas tipo “equivocado o no, mi país primero”. La otra es la escuela de la política exterior, según la cual los estados recurren a la guerra con fines estratégicos como mejorar su poder y su influencia; buscan la guerra, como dijo Clausewitz, como “continuación de la política por otros medios”. Los motivos de la Guerra Franco-Prusiana de 1870-71, que fue la más importante de finales del siglo XIX, fueron una mezcla de ambas escuelas. En la imagen podemos ver un mapa político de los años anteriores a la guerra. Mapas de Carlos de la Rocha.


El Ejército de Moltke por Dennis Showalter (Colorado College). Cuando, tras la batalla de Königgrätz, se constituyó la Confederación Alemana del Norte, hubo pocas razones de peso para oponerse a la aceptación de derecho de una hegemonía militar prusiana que ya existía de hecho. Durante los años posteriores el Ejército prusiano fue integrando los ejércitos de los diversos Estados que ahora formaban la Confederación de Alemania del Norte, acabó de crear un magnífico cuerpo de oficiales de Estado Mayor, potenció su artillería y se preparó doctrinal y organizativamente para guerras futuras. Todos estos cambios serían puestos a prueba en agosto de 1870, tan solo cuatro años después; y algunos seguirían en vigor bien entrado el siglo siguiente. En la imagen Helmuth von Moltke.


Los tirailleurs algériens en 1870 por Louis Delpérier. Para los tirailleurs algériens la guerra franco-alemana resultó especialmente dura, pues personificaron una forma de combatir que había sido superada por la ciencia militar del enemigo. A los alemanes, muy dispuestos a acusarlos de cualquier atrocidad, les inspiraron temor o desprecio. “Después de la batalla de Reichshoffen he visto, en Estrasburgo, a un turco [N. del T.: nombre coloquial que se les daba] que llevaba al cuello un rosario de orejas prusianas”, escribió Marc Bonnefoy. Su comportamiento en las batallas de Wissembourg y Frœschwiller fue, a pesar de todo, digno de elogio, pues soportaron los ataques con estoicismo, contraatacaron con valentía y no abandonaron sus posiciones hasta que se les ordenó; sufriendo unas bajas muy elevadas. En la imagen, tirailleurs prisioneros, detalle de un cuadro de Christian Sell der Jüngere.


La batalla de Frœschwiller por Rémy Porte. La guerra de 1870-1871, declarada a Prusia por una Francia que se hallaba en un estado de falta de preparación raras veces alcanzado, comienza, de modo efectivo, el 2 de agosto, con unas escaramuzas en las regiones de Sarrebruck y el norte de Alsacia. Pero las dos primeras batallas propiamente dichas, por el volumen de tropas empeñado en combate, fueron la de Spicheren y Frœschwiller, también llamada de Wœrth, localidad esta última que estuvo en el centro de los combates. Este combate provocó la retirada definitiva del Ejército de Alsacia y la separación efectiva de la fuerza de campaña francesa en dos partes. En la imagen, un Chasseur à pied. Ilustraciones de José L. García Morán y Mapas de Moisés Alcedo/Carlos de la Rocha.


Prusia y el rostro cambiante de la guerra por Dennis Showalter (Colorado College). El ejército prusiano de mediados del siglo XIX ofrece un ejemplo clásico de cómo la innovación tecnológica sirve de catalizador para la evolución en la organización militar y en la gestión del estado. Aquellas mejoras crearon, a su vez, una sinergia positiva que no solo cambió la forma de combatir de este ejército en concreto, sino también la estructura de las fuerzas armadas y la naturaleza de las relaciones internacionales en toda Europa, tanto de finales del siglo XIX como, posiblemente, de los cincuenta años siguientes. Uno de estos cambios fundamentales fue la aparición tanto de las redes ferroviarias como de un organismo militar dedicado a planificar, organizar y gestionar su empleo para la guerra; pero no fue el único, pues la artillería también experimentó un importante desarrollo. En la imagen, batería prusiana en acción. Ilustraciones de José L. García Morán.


La encerrona de Metz por Rémy Porte. El 14 de agosto Napoleón III da a Bazaine la orden de dirigirse hacia el Oeste, hacia Châlons, con el fin de cubrir La capital francesa; pero durante los días siguientes se van a suceder una serie de combates, no deseados por ambos altos mandos, no preparados y no planificados, sino desencadenados por la iniciativa de los generales de brigada o divisionarios, que van a modificar por completo el modo en que debían desarrollarse los acontecimientos. En el caso prusiano las consecuencias serán para bien, pues conseguirán encerrar a los franceses bajo los muros de Metz; en el caso de sus oponentes la incapacidad del comandante en jefe supondrá, para su país, la pérdida de una de sus fuerzas militares más importantes; y para él la acusación de traición en un futuro proceso. Este artículo viene ilustrado con cuatro mapas de las operaciones y batallas en torno a Metz. Mapas de Moisés Alcedo/Carlos de la Rocha.


La batalla de Sedán por Douglas Fermer. Librada junto a las márgenes del río Mosa el 1 de septiembre de 1870, la batalla culminante de la primera fase de la Guerra Franco-Prusiana fue la sentencia de muerte de un imperio y el rito bautismal de otro. Además, esta batalla de un solo día adquirió muy rápidamente, tanto para los vencedores como para los vencidos, un carácter mítico. Para el ejército alemán se convirtió en la batalla perfecta, una nueva Cannas, y supuso un modelo que intentaron emular tanto en 1914 como en 1940; mientras que para el ejército francés quedó la gloria de la resistencia a ultranza, como en la casa de “los últimos cartuchos”, que acabó alimentando el espíritu de revancha. Aquí podemos ver, precisamente, un detalle del cuadro arriba citado. Mapas de Moisés Alcedo/Carlos de la Rocha.


Introduciendo el próximo número:

La Guerra de los Campesinos por Joachim Whaley (Universidad de Cambridge). “La sangre que se ha vertido este año de 1525”, escribió el pastor y cronista suizo Johannes Stumpf, debería bastar para “ahogar […] a todos los tiranos”. Sus palabras reflejan acertadamente el impacto del mayor levantamiento campesino de la historia de Alemania, juzgado por Leopold von Ranke como “el más grande suceso natural” o “acto divino” de la vida del Estado alemán”. Karl Marx lo consideró el “acontecimiento más radical de la historia alemana”, mientras que Friedrich Engels vio en él “la tentativa revolucionaria más impresionante jamás perpetrada por el pueblo alemán”. En la imagen, la muerte del Ludwig von Helfenstein, detalle. Ilustraciones de Zvonimir Grbasic y Mapas de Carlos de la Rocha.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Mar 30 Dic 2014, 17:37

Desperta Ferro Antigua y Medieval n.º 27: Alejandro Magno (I) – De Pella a Issos


“Los inicios del reinado de Alejandro III de Macedonia” por Adolfo J. Domínguez Monedero (Universidad Autónoma de Madrid). Verano del año 336 a. C. En los momentos inmediatos al trágico asesinato del rey Filipo II en el teatro de Egas, su hijo Alejandro, que asistía a la ceremonia en la que halló la muerte su padre, es proclamado rey. Con apenas 20 años de edad, pues, se iniciaba el reinado del nuevo rey macedonio. En el siguiente artículo el profesor Domínguez Monedero analiza la dificultosa asunción de la corona por el nuevo rey, la complejidad de la corte macedonia, las rebeliones que hubo de enfrentar Alejandro en el momento mismo de su llegada al trono y sus planes de invasión de Persia. Acompaña al artículo una genealogía de la familia real macedonia en las generaciones inmediatamente anteriores a Alejandro.


◾ “La batalla del Gránico” por Alberto Pérez Rubio (Universidad Autónoma de Madrid). Según el historiador Plutarco: “Alejandro iba a llevar a cabo hazañas dignas de ser cantadas y difundidas por todas partes, lo cual provocaría muchos sudores y esfuerzos a los poetas y músicos que las celebrasen” (Alejandro XIV). Con o sin sudores, lo cierto es que el autor de este artículo ha logrado expresar brillantemente los hechos acontecidos en torno al río Gránico, en Asia Menor, en la primavera del año 334 a. C.: el primer enfrentamiento de importancia de la campaña alejandrina de conquista de Persia. Complementan el artículo un detallado mapa de Asia Menor y el Helesponto, un mapa táctico de la batalla del Gránico (ambos de Carlos de la Rocha) y una estupenda ilustración de José Luis García Morán (parcialmente visible aquí) que representa el sacrificio de un toro por Alejandro durante su paso del Helesponto, hecho consignado por las fuentes y cuyo fin era el congraciarse con el dios Poseidón para que este permitiese un tránsito grato de sus ejércitos de Europa a Asia.


◾“Los asedios de Mileto y Halicarnaso” por Borja Antela (Universitat Autònoma de Barcelona). La victoria de Alejandro en el río Gránico había sido magnífica, pero la conquista seguía necesitando del dominio del territorio y, en especial, de las ciudades del litoral, pues con ello se garantizaba la seguridad de la retaguardia ante el planeado avance de sus tropas hacia el este y, al tiempo, proveía de vitales recursos con los que mantener a su ejército. La captura de estas ciudades, entre las que destacaban Mileto y Halicarnaso, era pues de crucial importancia para Alejandro. Acompañan a este artículo sendos mapas, uno de la ciudad de Halicarnaso en el que se muestra la complejidad de su asedio, y un estupendo mapa a doble página de la península anatolia, mostrando -y describiendo- la ruta seguida por las tropas macedonias, composiciones ambas de Carlos de la Rocha.


◾“El espinoso asunto de la falange macedónica” por Pierre O. Juhel. Tradicionalmente se ha asumido que la creación de la falange macedónica armada de sarissai fue una creación ex novo de Filipo II, pero una revisión de la evidencia podría indicar que la adopción de esas largas picas por los falangitas macedonios ocurrió en un momento posterior, lo que cambiaría nuestra imagen de los ejércitos de Filipo y de su hijo, Alejandro Magno. En este revolucionario y rompedor artículo, el doctor Juhel cuestiona la interpretación tradicional acerca del armamento y dinámica de combate de la falange macedónica, y propone, en su lugar, una hipótesis sorprendente.


◾“Alejandro y Darío, semblanzas contrastadas” por Pedro Barceló (Univ. de Potsdam). Siguiendo el hilo de las fuentes el profesor Barceló analiza varios episodios que evocan la épica confrontación entre los protagonistas que, aparte de protagonizar un encarnizado enfrentamiento histórico, nos desvelan los vaivenes de una singular pugna por el dominio del mundo antiguo. Acompaña a este artículo una soberbia ilustración a doble página de Milek Jakubiec que reproduce, con criterios artísticos modernos, el célebre mosaico de Alejandro, copia romana de un original griego, y que aún hoy decora la denominada Casa del Fauno, en Pompeya.


◾“El ejército aqueménida” por Nicholas Sekunda (Univ. de Gdańsk). El ejército aqueménida formaba el núcleo del ejército del Imperio persa, al que se sumaban otros contingentes de súbditos y mercenarios. Se trataba de una fuerza numerosa y versátil en la que destacaba la caballería, pero que contaba también con importantes fuerzas de infantería, cuyo equipo y rol fue variando a lo largo del tiempo. El profesor Sekunda describe, desde su acreditada posición de experto mundial en este tema, los distintos contingentes de que se dotaba el ejército aqueménida, su organización, armamento y dinámica de combate. Los arstibara, takabara, sparabara, la falange “compuesta”, los “hoplitas” aqueménidas, el carro falcado y las distintas unidades de caballería persa son todos ellos descritos con detalle en este artículo. Ilustran, además, el artículo tres soberbias composiciones de Pablo Outeiral: un coracero persa o arstibara, un jinete persa armado con protecciones de hierro articuladas y un oficial persa hazarapatis (aquí visible), comandante de una unidad de 1000 hombres.


◾“La batalla de Issos” por Alexander K. Nefedkin. “En vísperas del enfrentamiento en Issos las circunstancias eran tácticamente desfavorables a Alejandro. La flota persa dominaba el mar y amenazaba sus comunicaciones, el ejército de Darío se había trasladado desde Babilonia hasta Sochoi, en el norte de Siria y, en caso de que Alejandro avanzara hacia el sur, hacia las bases navales persas en Fenicia, cortaría su comunicación con Grecia”. Con estas palabras da comienzo este interesantísimo artículo que detalla el segundo enfrentamiento de importancia en la campaña de Persia, crucial para el cierre de la conquista de Anatolia y el comienzo de la conquista del Levante. Acompañan al artículo dos mapas tácticos, composición de Carlos de la Rocha, y una amplísima vista aérea de la batalla de dos páginas de anchura, composición de Antonio Jesús Gil. En la imagen podemos apreciar un detalle de esta misma.


Introduciendo el siguiente número:

◾“Balduino IV, el rey leproso” por Jonathan Phillips (Univ. of London). El 4 de julio del año 1187 Saladino aplastó a las fuerzas del rey Guido de Jerusalén en la batalla de Hattin con el fin de precipitar la caída de Jerusalén. La derrota de los francos en Hattin puede parecer inevitable: el carácter enérgico del rey Amalarico I (muerto en 1174) y la obvia incapacidad de su joven hijo, el rey leproso Balduino IV, combinado con las constantes luchas intestinas entre los nobles, contrasta fuertemente con el ascenso imparable de Saladino. Es esta una interpretación atractiva pero, bien analizada, se demuestra falsa. En este artículo el profesor Phillips analiza los errores de la tesis tradicional, y expone en su lugar la que la investigación moderna cree más acertada para explicar los turbulentos años del reinado de Balduino IV que precedieron a la batalla de Hattin y, poco después, a la caída de Jerusalén ante las tropas de Saladino. Acompaña al artículo un mapa del Levante mediterráneo a finales del s. XII, composición de Carlos de la Rocha. En la imagen de detalle que aquí vemos se aprecia a Balduino de niño, que juega con otros de su edad a clavarse los unos a los otros las uñas en la piel, pero Balduino no siente ningún dolor. Su tutor, Guillermo, lo identifica claramente como síntoma de una terrible enfermedad: la lepra.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Miér 31 Dic 2014, 11:47

Desperta Ferro Contemporánea n.º 7: Stalingrado (II): ¡Ni un paso atrás en el Volga!




◾Operación Urano. Contraofensiva soviética en Stalingrado por David M. Glantz. La contraofensiva Urano fue tan exitosa como carente de precedentes. Por primera vez en todo el conflicto germano-soviético el Ejército Rojo logró penetrar en profundidad las defensas tácticas del Eje, ampliar la brecha hasta una profundidad operacional manteniendo la logística, rechaza el contraataque de fuerzas Panzer y motorizadas alemanas, y consolidar un frente interior y exterior en torno a una fuerza alemana cercada. Al final, una vez rechazados los intentos de rescate, era también la primera vez que destruía más de un ejército alemán. Una vez esfumada el 23 de diciembre cualquier posibilidad de reforzar o rescatar al Sexto Ejército, pese a la garantía de Hitler de que la ayuda estaba en camino, el papel estratégico fundamental de este era morir en el puesto mientras contenía tanto como pudiera e infligía el mayor número de bajas a sus enemigos. Paulus lo hizo hasta el 2 de febrero y, junto al atroz tiempo invernal, entorpeció seriamente el empleo de las fuerzas del Frente del Don en otros sectores. Así, la defunción del Sexto Ejército, aparte de minar significativamente la capacidad alemana para montar futuras operaciones ofensivas, fue además un duro golpe para su moral de guerra.


◾Combate urbano. Las lecciones aprendidas por Adrian Wettstein (Militärakademie ETH Zürich). El relato convencional nos narra la completa destrucción del Sexto Ejército, pero esto solo es cierto en términos organizacionales y no en el de los soldados individuales. En las últimas fases del cerco, Hitler decidió reconstruir varias divisiones y, entre febrero y marzo de 1943, sus supervivientes fueron agrupados para ser enviados a Francia, donde iban a formarse las nuevas unidades. Las lecciones tácticas se pueden extraer sobre todo de los denominados informes de experiencia, un tipo especial de informe de combate centrado en las enseñanzas dignas de adoptarse. En la dimensión táctica, la asimilación era particularmente rápida y eficiente, dada la profesionalidad del cuerpo de oficiales alemán y su predisposición al aprendizaje, pero en más de una ocasión, se vería incapaz de implementar sus enseñanzas técnicas y tácticas por la mera falta de recursos. El fracaso operacional dice mucho del método de aprendizaje. Habitualmente se trataba de un proceso descentralizado, que hacía posible la asimilación inmediata en el propio frente, pero carecía de un procedimiento sistemático y centralizado a niveles superiores. Esto no solo sucedió con el combate urbano, sino para las órdenes de mantener las posiciones a toda costa que entre 1943 y 1945 condujeron a derrotas parecidas y aún más graves que la de Stalingrado.


◾Fragmentos del diario del teniente Stempel por Hans Wijers. El teniente Stempel estaba destinado en el 2.º Batallón del 108.º Regimiento de granaderos Panzer cuando la unidad partió hacia Rusia para participar en la Operación Barbarroja y solo combatiría en el Frente del Este. El 8 de septiembre se convirtió en ayudante de campo en la 14.ª Brigada de granaderos Panzer, unidad que se incorporó en octubre a DFC7-FB-3los combates por el distrito industrial de la ciudad: el 11 de octubre se hallaba frente a la fábrica de tractores Dzerzhinski, y el día 17 ante la factoría Barrikadi. El 24 de octubre, Stempel tomó bajo su mando una compañía que, desplegada entre Barrikadi y Octubre Rojo, hacía frente a los contraataques soviéticos cerca de la margen del Volga el día 29 de octubre. Se iniciaba el asalto final al distrito industrial que quedaría abortado por la contraofensiva soviética de la Operación Urano. El día 21 la unidad de Stempel abandonaría sus posiciones en el Volga hacia su nueva área de operaciones al oeste. y, a partir del 19 de enero de 1943, volvería a combatir en las ruinas de Stalingrado. Tras la destitución del comandante del regimiento, y del decreto de “libertad de acción”, comenzarían sus intentos para atravesar el cerco. El 29 de enero, Joachim Stempel sería tomado prisionero.


◾Armagedón en Stalingrado. El combate por las fábricas por David M. Glantz. Paulus era consciente de las consecuencias nefastas del desgaste entre sus tropas e hizo todo lo que pudo para reunir la fuerza necesaria para aplastar de una vez por todas los remanentes del 62.º Ejército de Chuikov y empujarlos a las heladas aguas del Volga. Pese a que los soldados alemanes habían descrito recurrentemente la lucha en la mitad norte del distrito fabril como infernal, los combates de noviembre por Barrikadi y Octubre Rojo multiplicaron ese horror, agravado por el espantoso desgaste entre las filas alemanas. Para describir el estado de la 24.ª División Panzer un soldado comentó que “según los ‘rumores de letrina’ que suelen ser la única fuente de información para los simples Landsers, el regimiento ha quedado reducido a una fuerza de no más de dos compañías”. Casualmente, para contrarrestar este decaimiento de la moral, el general Lenski, comandante de la división, afirmó que “la educación endurecerá y fortalecerá la moral de combate [de los reemplazos] enfatizando nuestra conciencia de superioridad sobre los rusos”, lo que explicaba por qué los generales alemanes seguían convencidos de que la victoria estaba al alcance. Sin embargo, este prejuicio fue sometido a prueba a mediados de noviembre en la fábrica Octubre Rojo y resultó infundado.


◾La muerte del Sexto Ejército en Stalingrado por French MacLean. La muerte del Sexto Ejército comenzó cuando elementos de los frentes soviéticos del Sudoeste y de Stalingrado se encontraron en Kalach el 23 de noviembre de 1942 y, pese a que tardaría aún 71 días en consumarse, el proceso resultó irreversible por la precariedad del dispositivo alemán, la incapacidad de sus fuerzas de operar de forma independiente y la brillantez de la planificación y los preparativos de la ofensiva soviética. El 30 de enero, grupos de combate aislados trataron de oponerse a los ataques nocturnos contra el perímetro al oeste y al sur de la ciudad, pero las tropas soviéticas consiguieron penetrar profundamente. Los soldados que permanecían ilesos formaron un perímetro en torno a la “Plaza Roja”. Hitler envió un mensaje de radio por el que ascendía a Paulus a Generalfeldmarschall, a pesar de lo cual se rindió a las 11.30 en su cuartel general. El 2 de febrero, a las 8.14 horas, el General der Infanterie Karl Strecker, comandante del XI Cuerpo, transmitió al Grupo de Ejércitos del Don antes de rendirse que “el XI Cuerpo, con sus seis divisiones, ha cumplido con sus deber entre intensos combates hasta el final”. El Sexto Ejército alemán en Stalingrado estaba oficialmente muerto.


◾Los servicios sanitarios en Stalingrado por Alexander Parfionov (Volgogradski Patriot Centre). La doctrina militar soviética desarrollada antes de la guerra no preveía batallas defensivas a gran escala y una vez estallado el conflicto hubo que adoptar medidas de urgencia para mejorar el sistema sanitario, pero los problemas no se resolvieron hasta el final de la batalla de Stalingrado. Las condiciones particulares del combate callejero explican otra peculiaridad del funcionamiento del sistema sanitario: los ejércitos soviéticos tenían que combatir en una estrecha franja de terreno, con la barrera que suponía el Volga a sus espaldas. La mayoría de las veces se derivaba a los heridos directamente a los puestos médicos divisionarios y del ejército, que apenas se podían desplegar al completo en los edificios en ruinas. Por parte alemana, tras el comienzo de la contraofensiva soviética el 19 de noviembre de 1942 y el cerco del ejército de Paulus en Stalingrado la situación de la asistencia médica se agravó rápidamente. Al drástico incremento del número de heridos en combate se sumaron aquellos que padecían de congelación y malnutrición, mientras los doctores tenían que lidiar con una disponibilidad cada vez menor de las existencias de material médico para su tratamiento. Los alemanes no lograron organizar ni un adecuado suministro a las tropas atrapadas ni una evacuación a través del puente aéreo.


◾Atrapar a ‘fon Paulius’. Los alemanes vistos por los soviéticos por Jochen Hellbeck (Rutgers University). A juzgar por las conversaciones registradas por los historiadores de Moscú en Stalingrado a principios de 1943, la cultura y el odio pugnaban en precario equilibrio en la forma en la que los soldados soviéticos se relacionaban con el enemigo alemán. Algunos alemanes selectos, oficiales de alto rango y particularmente condecorados, podían inspirar respeto desplegando disciplina y dignidad, pero la mayoría de alemanes con los que se tropezaron los soviéticos tras meses de combate implacable les parecían cualquier cosa menos individuos aseados y educados. La resistencia despiadada de los alemanes, espoleada por la propaganda con historias de torturas indescriptibles a los cautivos, provocó que los soldados del Ejército Rojo lucharan hasta el final y que en muchas ocasiones no hicieran prisioneros, lo que a su vez solo incitó a que los alemanes siguieran combatiendo. El odio de los soviéticos hacia los alemanes se hizo palpable en Stalingrado y no dejaría de crecer en los meses y años por venir, conforme liberaban los territorios ocupados y pudieron comprobar la violencia sin sentido pero metódica de los alemanes hasta sus últimas consecuencias. En más de un sentido, el camino hacia Berlín comenzó en Stalingrado.


◾El destino de los prisioneros de guerra por Elena Tsunayeva (Volgogradski Gosudarstvenny Universitet). A principios de diciembre de 1943 llegó a Stalingrado un tren especial con una delegación gubernamental encabezada por Stalin –de regreso de la Conferencia de Teherán–, quien, en una breve conversación con las autoridades del Óblast de Stalingrado, se interesó por la reconstrucción de la ciudad y, en especial, de la limpieza de escombros, y preguntó si se estaban empleando presos en esa tarea. A. I. Vóronov, responsable del Directorio de la NKVD en Stalingrado, contestó afirmativamente, “aunque pocos son prisioneros de guerra porque muchos de ellos sufren distrofia y están siendo tratados”. Estas palabras describen, solo parcialmente, el trágico destino de los prisioneros de guerra de Stalingrado, consecuencia de su fidelidad a un juramento y de la tozudez de Hitler al no aceptar la derrota en el Volga antes de que el Sexto Ejército fuera rodeado. Con el fin de concentrar, acomodar y proporcionar atención sanitaria a los prisioneros de guerra, la Unión Soviética estableció un sistema con diversas organizaciones: campos de prisioneros, centros de recogida, establecimientos especiales (para generales y oficiales de alto rango), hospitales especiales y batallones de trabajo; que estuvieron administradas por la NKVD, el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos en cuya estructura se creó un Directorio para Asuntos de los Prisioneros de Guerra y Reclusos.


Introduciendo el próximo número:

◾El ataque naval a los Dardanelos por Ian Speller (Maynooth UNI). En febrero de 1915 el Reino Unido y Francia lanzaron una gran ofensiva naval contra el Imperio otomano en el estrecho de los Dardanelos diseñada para permitir a la flota penetrar hacia el mar de Mármara y Constantinopla (hoy Estambul), que comenzó con el bombardeo y posterior destrucción de las defensas exteriores del estrecho y culminó, el 18 de marzo, con un gran ataque a las defensas estratégicas de los Narrows. Como es bien sabido, el ataque fracasó después de que tres acorazados quedaran fuera de combate por el fuego de las baterías costeras. Se admite que, aunque se hubiesen eliminado las minas y destruido las baterías fijas, sin un ejército para asegurar el terreno a uno u otro lado del estrecho habría sido imposible detener el fuego de las baterías móviles sobre los buques en tránsito por los Narrows. Por tanto, solo los navíos acorazados habrían podido cubrir el trayecto y no los transportes de suministros o tropas. La flota de guerra podría haber aparecido ante Constantinopla y hacer una demostración, e incluso quizá bombardear la ciudad, pero al final se habría quedado sin combustible y munición y si el Gobierno otomano no se colapsaba, los aliados se enfrentarían a la perspectiva poco apetecible de tener que abrirse paso de vuelta a través de los Narrows, tal y como se vio obligado a hacer el almirante Duckworth en 1807, cuando otra flota británica entró en el mar de Mármara sin un ejército para encontrarse con un enemigo poco dispuesto a rendirse.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Dom 01 Feb 2015, 22:06


Desperta Ferro Moderna n.º 14: Carlos V y la Liga de Esmalcalda




   El Sacro Imperio Romano 1493-1531. Aspectos políticos, sociales y religiosos por Joachim Whaley (University of Cambridge). “Toda escritura y enseñanza religiosa es ignorada, el mundo entero vive en la más oscura noche, la gente persiste ciegamente en su comportamiento pecaminoso, todas las calles y callejuelas están llenas de locos”. La popular sátira moral publicada en 1494 por el profesor de leyes de Basilea Sebastian Brant retrataba la sociedad de su época como un “barco de locos”. Su obra así titulada, un poema épico de 112 capítulos, frecuentemente reeditado y traducido, es una crítica devastadora de sus contemporáneos, de la que no se libra ninguna institución. Lo que Brant reflejó en su obra fue la sensación de inseguridad que caracterizó los territorios del Sacro Imperio Romano en torno a 1500… y con razón, pues estaban a punto de llegar tiempos turbulentos, que iban a sacudir tanto las estructuras de poder como las creencias más íntimas de la población. En la imagen el emperador Maximiliano I, detalle de un cuadro de Durero.


   El camino hacia la Guerra de Esmalcalda (1546-1547) por Friedrich Edelmayer (Universität Wien). En 1517 Martín Lutero, monje agustino, doctor en teología y profesor de lectura de la biblia en la universidad de Wittenberg, presentó en una carta sus quejas sobre la situación de la iglesia católica al arzobispo y príncipe elector Alberto de Maguncia. Sus críticas aludían sobre todo al abuso de la venta de indulgencias. La gente pensaba, según Lutero, que solo con la compra de suficientes indulgencias podría librarse del purgatorio ya que el dinero de su venta estaba destinado a roma, aparentemente para una buena obra, es decir, para la construcción de la catedral de san pedro. Esta carta fue, sin embargo, el desencadenante de una controversia religiosa que acabaría dividiendo a la cristiandad; controversia que, a su vez, acabaría sirviendo como bandera de intereses políticos diversos en un conflicto que cambió la historia para siempre. Mapas de Carlos de la Rocha.


   El ejército de Carlos V durante la Guerra de Esmalcalda por Eduardo de Mesa Gallego (Nevada State College). Las tropas de Fernando el Católico y de Maximiliano de Austria lucharon aliadas en Italia durante los primeros años del siglo XVI, lo que facilitó la posterior aparición del ejército hispano-imperial. Sin embargo, fue el emperador Carlos quien logró organizar una milicia multinacional, o de naciones, en la que sus súbditos estaban representados por diferentes contingentes de soldados junto a un número considerable de mercenarios. Por este artículo veremos desfilar a lansquenetes, piqueros de los tercios, caballería pesada, herreruelos, jinetes húngaros y, con toda seguridad, arcabuceros a pie y a caballo. Ilustraciones de José Luís García Morán.


   Intervenir o no intervenir. Francia, el Imperio y la Guerra de Esmalcalda por David Potter (University of Kent). La Guerra de Esmalcalda llegó a su clímax el 24 de abril de 1547, cuando las fuerzas del elector de Sajonia fueron derrotadas en Mühlberg por el emperador Carlos V. La batalla propiamente dicha fue poco más que una escaramuza, por mucho que fuera glorificada en el cuadro de Tiziano; pero la captura del príncipe elector Juan Federico, uno de los pilares del protestantismo alemán, fue un golpe devastador. Esta derrota también supuso un descalabro considerable para los gobernantes de Francia, que habían invertido gran cantidad de fondos para organizar una significativa red de apoyos en el imperio. En 1519, a comienzos de su reinado, Francisco I se había enfrentado a Carlos por el liderazgo del Imperio, pero acabó humillado gracias a la superior capacidad financiera de los Habsburgo…. En la imagen podemos ver la solemne entrada del emperador Carlos V, Francisco I de Francia y el cardenal Alejandro Farnesio en París en 1540, pintura al fresco de Taddeo Zuccaro.


  La campaña de 1546 por Alberto Raúl Esteban Ribas. El conflicto entre Carlos V y la Liga de Esmalcalda en 1546 se caracterizó, en el frente del Danubio, por una guerra de movimientos entre los dos ejércitos en la que cada parte trató de forzar una batalla campal cuando dispuso de superioridad numérica, mientras que la otra intentaba eludirla. Por el contrario, el escenario de Sajonia se caracterizó por una multiplicidad de operaciones de captura de ciudades del enemigo. Ambos frentes concluyeron sin ningún desenlace efectivo, por lo que las maniobras continuaron hasta la jornada de la batalla de Mühlberg. Esta campaña del Danubio fue un modelo de cambio de la iniciativa. Gracias a su flexibilidad, las fuerzas imperiales, que habían empezado reaccionando a las acciones de su enemigo, acabaron dictándole sus propios términos, lo que las llevó a la victoria. Ilustraciones de Zvonimir Grbasic, mapas de Carlos de la Rocha.


   Sebastián Schertlin von Burtenbach por Julio Sánchez Hernández (Universidad de Sevilla). El cuerpo de lansquenetes fue creado por Maximiliano I, abuelo del emperador Carlos V, a imagen de los piqueros Suizos. Hay tres grandes generaciones de lansquenetes. A la primera pertenece Georg von Frundsberg, vencedor en Pavía y conocido como el padre de los lansquenetes. Schertlin von Burtenbach sirvió con Georg von Frundsberg y es el más famoso de la segunda. Lazarus von Schwendi representa a la tercera. Sebastián Schertlin von Burtenbach (Schorndorf 1496- Augsburgo 1577) vivió una vida de intensa actividad guerrera que le llevó de simple soldado a una posición sólida e influyente. En la imagen podemos ver al protagonista de este artículo, por Dominicus Custos.


   La batalla de Mühlberg por Julio Albi de la Cuesta. La batalla de Mühlberg se inserta en la brevísima campaña del Elba de 1547, continuación de la del Danubio del año anterior, que se inicia con motivo de los inesperados éxitos de Juan Federico, elector y duque de Sajonia. A fines de 1546 se había visto obligado a separarse del ejército de la Liga de Esmalcalda para acudir en defensa de sus posesiones, atacadas por el rey de romanos y por su pariente, Mauricio de Sajonia. No contento con recuperar lo perdido, toma la ofensiva contra sus rivales. El emperador les envía en su ayuda al marqués de Brandemburgo con más de 8000 hombres. De poco vale el refuerzo. Únicamente, para aumentar el prestigio del elector, que no solo bate a los refuerzos, sino que hace prisionero al marqués. Ilustraciones por Ángel García Pinto, mapas de Carlos de la Rocha.


   De Mühlberg a la paz de Augsburgo por Gabriele Haug-Moritz (Universität Graz). Los ocho años que transcurrieron entre 1547, fecha en que Carlos V derrotó a sus adversarios protestantes, y 1555, cuando la paz de Augsburgo restableció la estructura de poder tradicional en el Imperio, conforman uno de los periodos más dramáticos de la larga historia del Sacro Imperio Romano Germánico, caracterizado por un cambio progresivo en la sede del poder. Así, aquí veremos cuáles fueron las consecuencias inmediatas de la victoria de Mühlberg y como poco a poco Carlos V volvió a perder la posición ganada con este éxito ante la oposición, tanto militar como política, de los príncipes alemanes, hasta que finalmente abdicó en su hermano Fernando I, que es precisamente quien aparece en la imagen, pintado por Tiziano en 1548.


Introduciendo el próximo número:

Bunker Hill, la derrota triunfal de la rebelión americana por Paul Lockhart (Wright State University). Durante los primeros dos meses tras la rebelión de las Trece Colonias había habido poca acción, pero mucha actividad. El 19 de abril de 1775 –el “glorioso diecinueve de abril”– el general Thomas Gage, comandante en jefe de las tropas de su majestad en Norteamérica, envió discretamente una fuerza expedicionaria a la campiña de Massachusetts, en las afueras de Boston, con un doble objetivo: primero, capturar a uno o más de los “patriotas” agitadores que habían estado espoleando el descontento popular contra la gobernación británica; y segundo, destruir los suministros militares que los colonos descontentos habían ido acumulando en Concord, no lejos de Boston. Había también otro objetivo, de más amplio calado; Gage simpatizaba con los americanos y no quería comenzar una guerra, pero debía fomentar la obediencia a la corona británica y recordarles la fuerza irresistible que se enfrentaría a ellos si elegían el camino de la rebelión. Ilustraciones por Don Troiani, mapas por David Sancho.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Sáb 28 Feb 2015, 13:24


Desperta Ferro Antigua y Medieval n.º 28: La caída de Jerusalén (1187)


  “La debilidad del trono de David. El Reino de Jerusalén en el siglo XII”, por Carlos de Ayala (Universidad Autónoma de Madrid). La visión más tradicional de la historia con frecuencia asocia a hechos bélicos la causalidad de fenómenos cuya complejidad no pueden explicar únicamente los enfrentamientos armados. Uno de esos complejos sucesos es el de la caída de Jerusalén en 1187. La derrota cristiana de los Cuernos de Hattin, que forzó la casi inmediata capitulación de Jerusalén no explica, ni mucho menos, el porqué de aquel suceso tan humillante para la conciencia del conjunto de la Cristiandad. En este imprescindible artículo el profesor Ayala analiza los distintos factores que menguaron la capacidad de resistencia de los reinos cristianos en un momento crucial de su historia. Acompaña al artículo un mapa de dos páginas de los reinos cristianos del levante y una genealogía de la familia real hierosolimitana, ambos de Carlos de la Rocha.


   “El arte de la guerra en Outremer”, por Martín Alvira Cabrer (Universidad Complutense de Madrid). “Los francos son los más cautos de todos los hombres en el arte de la guerra”. Estas palabras del emir sirio Usama ibn Munqid (1095-1188) en su célebre obra autobiográfica Kitab al-I‘tibar (“Libro de las experiencias”) ilustran la forma en la que los occidentales del Ultramar Latino entendieron la guerra durante el siglo XII. Bajo epígrafes tales como “huestes cristianas, modelos contrapuestos” o “tácticas de los francos”, el profesor Alvira analiza el modo de combatir de los francos y las profundas diferencias entre este modelo y los empleados por sus oponentes musulmanes.


  “El ejército ayubí”, por David Nicolle (Nottingham University). El califato fatimí fue abolido en 1171 por Saladino, general de fe suní bajo las órdenes del gobernador zanguí (dinastía de origen turco) de Siria, fundando así la dinastía ayubí. A partir de entonces Egipto hará las veces de base de su poder, aunque la mayoría de sus tropas provendrán de lugares más septentrionales y orientales. Reclutamiento, efectivos, organización, motivación y moral, estrategia y táctica de los ejércitos de Saladino son algunos de los temas tratados en este imprescindible artículo del afamado historiador experto en historia militar del Medievo. Se complementa este artículo con dos soberbias ilustraciones de guerreros ayubíes que posan frente a una puerta de El Cairo (un detalle aquí visible), y un jinete ayubí, composiciones de Pablo Outeiral y José Luis García Morán respectivamente.


  “Saladino y el renacer del islam”, por Abdul Rahman Azzam. Si en el artículo introductorio (del prof. Carlos de Ayala) hablábamos de las causas de la debilidad de los reinos cristianos, en este se analizan las circunstancias que permitieron el fortalecimiento del mundo musulmán (y concretamente del Imperio ayubí), clave para la victoria sobre los francos. Desde un punto de vista completamente opuesto a la tradición historiográfica occidental, el autor –qatarí– de este artículo, analiza las transformaciones y procesos internos del mundo musulmán encaminados a la unificación política y, sobre todo, religiosa (el renacer sunita), ambas de crucial importancia en los años que preceden a la victoria sobre los Estados cruzados de Tierra Santa. Acompaña a este artículo un estupendo mapa de Oriente Medio en el que se conjuga la información política y la religiosa, composición de Carlos de la Rocha.


  “Castillos cruzados en el s. XII”, por Denys Pringle (Cardiff University). En tiempos de la Primera Cruzada, a finales del s. XI, los castillos ya eran muy comunes en el paisaje de la Europa occidental y septentrional. Fuesen erigidos en tierra y madera, fuesen en piedra, hacían las veces de residencias fortificadas de señores, caballeros y alcaides, así como de bases administrativas desde las que estos controlaban los territorios que les habían sido adjudicados. Tras el establecimiento del Reino latino se vino a aplicar un sistema de control territorial muy similar sobre los nuevos territorios, cuyas características estratégicas y técnicas describe con gran detalle en este texto el profesor Pringle. Complementa este artículo una impactante ilustración en la que se representa el asedio del castillo de Chastellet o del Vado de Jacob (un detalle aquí visible), enriquecido por su particular desenlace y por la información que nos ofrecen las modernas excavaciones arqueológicas; una composición de Jorge M. Corada.


  “Templarios y hospitalarios en el Oriente latino”, por Enrique Rodríguez Picavea (Universidad Autónoma de Madrid). Las órdenes militares del Temple y del Hospital de San Juan de Jerusalén nacieron en el Oriente latino durante el siglo XII. Estas novedosas instituciones fueron la consecuencia de tres factores fundamentales: la cristianización de la caballería, la reforma gregoriana y la Primera Cruzada. Acompaña a este artículo una imagen a página completa que muestra a un caballero y un sargento templarios de mediados del siglo XIII, obra de Zvonimir Grbasic.


   “Los Cuernos de Hattin”, por John France (Swansea University). El 4 de julio de 1187, Saladino aniquiló al ejército del Reino Latino de Jerusalén en Hattin, cerca de Tiberíades, en Galilea. Capturó al rey Guido de Lusignan y decapitó, él mismo, a Reinaldo de Chatîllon, señor de Kerak. La mayoría de los prisioneros fueron esclavizados, lo que provocó una caída tal en los precios del mercado de esclavos de Damasco que se dice que uno de ellos fue vendido por un par de zapatos. En este amplio artículo (8 páginas) se analiza con detalle el desarrollo de la dramática batalla de los Cuernos de Hattin, cuyo desenlace, totalmente nefasto para las fuerzas cristianas, provocó la caída casi inmediata de Jerusalén ante las fuerzas de Saladino. Acompañan a este artículo sendos mapas (estratégico y táctico) que muestran el desarrollo de las maniobras de aproximación y desarrollo de la batalla respectivamente, ambas de Carlos de la Rocha. También, se adjunta una ilustración a página completa que muestra los momentos finales de la batalla, con las tropas templarias aisladas en lo alto de una de las elevaciones del campo de batalla de Hattin, composición de Zvonimir Grbasic.


Introduciendo el próximo número:

   “El sitio de Amida”, por Simon MacDowall. El relato del asedio de Amida por los persas (359 d. C.) es probablemente uno de los más fascinantes de la historia militar de Roma, y afortunadamente muy bien conocido gracias al testimonio de Amiano Marcelino, que por aquellas fechas era un oficial al servicio de Ursicino, antiguo comandante del ejército romano de Oriente. Amiano participó en el asedio y su testimonio, de primera mano, expresa las dificultades de defender una población hasta la muerte ante un enemigo mucho más poderoso. Se complementa este artículo con un mapa de la provincia romana de Mesopotamia con indicación de los movimientos estratégicos de persas y romanos en el contexto del asedio de la población de Amida, composición de Carlos de la Rocha.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Sáb 07 Mar 2015, 13:10


Desperta Ferro Contemporánea n.º 8: Galípoli, 1915




El “tercer frente”: una estrategia mal concebida por Christopher Roberts. Pese a las afirmaciones de que la campaña de Galípoli fue estratégicamente brillante y estuvo cerca de tener éxito, la realidad es que se desarrolló entre deliberaciones confusas, directrices cambiantes, objetivos poco meditados y una inadecuada distribución de recursos. La campaña, nacida de la búsqueda incoherente porparte del Consejo de Guerra británico de una alternativa al estancamiento del frente occidental y de la necesidad de una ocasión para emplear el New Army de Kitchener en un teatro de operaciones más provechoso, tuvo desde el principio pocas posibilidades de éxito. Las primeras propuestas sobre los Dardanelos surgieron en noviembre de 1914, mientras el Consejo de Guerra consideraba la defensa del canal de Suez. Winston Churchill opinaba que una operación combinada entre la Marina y el Ejército contra la península de Galípoli era la mejor forma de lograrlo, a lo que añadió que “nos daría el control de los Dardanelos y podríamos imponer nuestras condiciones a Constantinopla”.


  Las costas de Galípoli por Peter Doyle. La idea de introducir una flota a presión entre los serpenteantes márgenes de los Dardanelos, fortificados desde hace siglos, ha ocupado durante centurias la mente de los militares de muchas naciones, y con el Imperio otomano involucrado en la Gran Guerra afloró de nuevo el viejo concepto de “forzar el paso de los Dardanelos” para amenazar El paisaje de Galípoli es de una belleza cautivadora, un hecho del que no se percataron los jóvenes que combatieron allí, pues hace cien años era algo bien diferente, una escena de gran sufrimiento. Ese mismo paisaje, que iba a influir directamente en las batallas libradas en 1915, fue descrito en las numerosas historias sobre la campaña de Galípoli, que detallan la insuficiencia del suministro de agua, las laderas escarpadas, los abruptos barrancos, la naturaleza de los empinados riscos y la densidad de la vegetación. Todo ello se conjuró para hacer de los Dardanelos un lugar complicado en el que servir.


   Guerra total ‘a la turca’: el mando turco-alemán y la nación en armas por Gültekin Yıldız (İstanbul Üniversitesi). Mientras que el frente occidental fue testigo de la colisión entre superpotencias industrializadas, en los teatros de operaciones orientales el Ejército otomano tuvo que sobreexplotar su base socioeconómica agraria para luchar contra un gigante industrial como Gran Bretaña. Cienaños después, la mayoría de los interesados en la historia militar siguen desconociendo en gran medida el lado turco-otomano de este formidable acontecimiento bélico, en el que intervinieron elementos propios de la guerra moderna como ataques navales a tierra, defensas costeras con baterías de largo alcance, desembarcos anfibios, guerra de trincheras y, si no bombardeos, sí reconocimientos aéreos. ¿Cómo logró el alto mando otomano restaurar su eficacia militar solo dos años después de la catastrófica derrota en las Guerras Balcánicas (1912-1913)? Aún sigue ignorándose la respuesta a esta pregunta, pero se ha afirmado a menudo que, durante la Gran Guerra, bajo la influencia de los asesores alemanes, los Jóvenes Turcos militarizaron la élite política del régimen otomano. Sin embargo, los límites y peculiaridades del denominado militarismo otomano no se han valorado suficientemente.


   De los desembarcos al estancamiento por Christopher Roberts. Tras aceptar la recomendación hecha el 22 de marzo de 1915 por el teniente general sir Ian Hamilton de que el ejército debía acometer una “operación militar progresiva y prudente […] para que el paso de la marina tenga éxito” comenzaron los preparativos para un asalto anfibio de la península de Galípoli. Hamilton decidió efectuar elasalto principal en el cabo Helles, en la punta de la península, con la 29.ª División británica apoyado por un ataque secundario al norte de Gaba Tepe, en la costa del Egeo, con el Cuerpo de Ejército Australiano y Neozelandés (Anzac), sin experiencia y a medio instruir, y dos fintas: un movimiento intimidatorio de los transportes de la Royal Naval División (RND) que amenazara con desembarcar en el istmo y un ataque anfibio diversivo de un regimiento francés (tres batallones) del Corps Expéditionnaire d’Orient (CEO) en Kum Kale, en la costa asiática de los Dardanelos, para fijar al XV Cuerpo otomano.


   El Cuerpo de Ejército Australiano y Neozelandés por John Connor (UNSW). Los soldados australianos y neozelandeses libraron en Galípoli su primera campaña importante de la Primera Guerra Mundial, como parte del Cuerpo de Ejército Australiano y Neozelandés [Australia and New Zealand Army Corps (Anzac)]. Ambos países habían hecho un gran esfuerzo en los años previos a la guerra para desarrollarsus ejércitos y planificar sus fuerzas expedicionarias y, hoy en día, australianos y neozelandeses ven la campaña de Galípoli como el comienzo de la obtención de su identidad nacional independiente; sin embargo, en aquel momento la mayoría de ellos se veían a sí mismos como miembros del Imperio británico y el Anzac combatió como parte del ejército imperial británico. Se esperaba que pudiera ejecutar operaciones militares como las tropas regulares británicas, pero durante esta campaña no sería capaz de lograrlo. Con el tiempo sería capaz de derrotar a sus rivales otomanos y alemanes, aunque en 1915 aún tenía muchas lecciones sangrientas que aprender sobre la guerra.


   La Ofensiva de Agosto por Christopher Clark (ANU). La Ofensiva de Agosto de 1915 fue el mayor y más prolongado intento de romper el estancamiento que se creó en la península de Galípoli tras los desembarcos aliados del 25 de abril. Una vez quedó claro, tras algunos de los combates más intensos de la campaña, que dicha ofensiva había fracasado los aliados se verían obligados a aceptar que la empresa de los Dardanelos era ya inútil; aunque en realidad debería haber resultado evidente que los presupuestos estratégicos en los que se basó la lógica de invadir el territorio turco habían dejado de ser relevantes antes incluso de que se desencadenara la operación. Una vez que la situación volvió al estatismo de la guerra de trincheras, y ante las dificultades para abastecer a las tropas en la península todo el invierno, se dio orden de abandonar Galípoli. La retirada sin pérdidas de diciembre y enero de 1916 sería el único éxito inapelable de toda la campaña de los Dardanelos.


   Sir Ian Hamilton y las consecuencias de los Dardanelos Jenny Macleod (University of Hull). El desastroso intento de forzar el paso de los Dardanelos en 1915 supuso una humillación para el Imperio británico y un fracaso que pondría fin a la carrera del general sir Ian Hamilton, comandante en jefe de la Fuerza Expedicionaria del Mediterráneo, quien dedicaría el resto de su longeva vida a defender la campaña y a atender al colectivo de excombatientes en Gran Bretaña, con lo que contribuyó a dar forma a la percepción británica de que Galípoli fue una empresa romántica que había estado a punto de tener éxito. Dejando a un lado los argumentos de Hamilton, ¿cuál sería el veredicto sobre el impacto de su campaña en el siglo XXI? Galípoli tuvo unas consecuencias estratégicas potenciales significativas, pero el fracaso limitó su influencia. Aun así, sigue siendo objeto de fascinación por parte de los británicos interesados en historia militar, mientras persiste, pese a ser infundado, un aroma de aventura romántica.


   ‘Heridas invisibles’ La psiquiatría militar otomana y la neurosis de guerra en Galípoli por Yücel Yanıkdağ (University of Richmond). Hasta el fin de la Gran Guerra, los psiquiatras militares otomanos creyeron que la neurosis de guerra solo afectaba a un número insignificante de hombres, cosa sorprendente, pues la batalla de Galípoli fue particularmente similar al tipo de guerra de trincherasque caracterizó al frente occidental en Europa. Aquellos hombres revelaron en 1919 que pudo haber habido muchos más neuróticos de guerra que los que inicialmente se creyó, pero parece que los doctores no especialistas de batallón fueron incapaces de reconocer la autenticidad de la condición que encontraron entre los soldados y, en vez de derivarles a los psiquiatras de Estambul, apartaron del servicio o castigaron a los hombres por fingir enfermedad.


   Introduciendo el próximo número:

 Villarreal, 1936: ofensiva sobre Vitoria-Miranda de Ebro por Josu M. Aguirregabiria (Asociación Sancho de Beurko). La mal llamada batalla de Villarreal no fue solamente un enfrentamiento por la posesión de un enclave geográfico concreto, sino una de varias batallas englobadas en la primera ofensiva gubernamental de envergadura de la contienda. Dicha ofensiva quedó eclipsada, posteriormente, por otros hechos de armas de mayor magnitud en el empleo de medios, pero no por eso de mayor valor estratégico. Se pretendía la ruptura general del frente del norte con los recién creados cuerpos de ejército de operaciones asturiano, santanderino y vasco, que formaron el Ejército del Norte republicano. De cumplirse todos los objetivos, el plan pasaría a ser más ambicioso y se activarían también los principales frentes estabilizados, el aragonés y el central, una vez que el Ejército nacional se retirara hacia el sur, y se especulaba nada menos que con la posibilidad de ganar la guerra. La realidad fue muy distinta, como podremos ver, y ese optimismo quedo interferido particularmente por una línea del mapa denominada frente de Álava, donde figuraba uno de los principales objetivos de la operación por su estratégica situación, Villarreal de Álava.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Vie 27 Mar 2015, 22:21


Desperta Ferro Moderna n.º 15: Liberty or Death! La independencia de EEUU 1775-1776


   “El Congreso Continental y la Declaración de Independencia” por Barnet Schecter. Una prueba clara de lo divididos que estaban los colonos americanos respecto a la independencia de Gran Bretaña, y de lo mucho que algunos deseaban una reconciliación, es que el Congreso Continental esperó un año, hasta el 4 de julio de 1776, para declararla. Entretanto, desde el punto de vista político se reunieron los dos congresos continentales, que por un lado se dedicaron a preparar el conflicto mientras por otro traban de llegar a un acuerdo con el rey Jorge III; y, desde el punto de vista militar, hubo diversas campañas, la mayoría victoriosas para los rebeldes, que reforzaron el ánimo del sector más favorable a la independencia. La conjunción de ambos factores llevó a la fecha clave, y a la elección de un camino definitivo. Ilustraciones por Don Troiani, mapa de David Sancho. En la imagen, la firma de la Declaración de Independencia, detalle de un cuadro de John Trumbull.


   “George Washington y la emergencia del Ejército continental” por William M. Ferraro (University of Virginia). Durante la Guerra de la Independencia, George Washington tuvo la intención de encabezar un ejército de tropas cualificadas, disciplinadas y comprometidas dirigidas por un cuadro de oficiales responsables, educados y capacitados que representaran la totalidad de lo que iban a ser los Estados Unidos independientes. Este punto de vista chocó con el aprecio popular por la milicia, hombres mínimamente entrenados que llevaban a cabo su servicio militar cerca de sus hogares, así como con el ideal republicano del “ciudadano-soldado”, capaz de triunfar gracias a su virtud personal y a su celo por la causa. El proceso de elección entre uno y otro modelo fue complejo y nunca se llegó a una decisión definitiva pero, a pesar de ello, Washington conseguiría, en parte gracias a los difíciles meses de la segunda mitad de 1776, crear un ejército bastante parecido al que deseaba inicialmente. Ilustraciones de Don Troiani.


  “Nueva York en la encrucijada” por Barnet Schecter. Durante los años previos a la invasión británica de Nueva York en 1776, mientras la crisis entre Inglaterra y sus colonias americanas iba acentuándose, los habitantes de la provincia y de la ciudad se encontraron ante una encrucijada: ¿elegirían la lealtad a su rey o convertirse en un Estado y parte de una nueva nación? Muchos neoyorquinos, en especial entre la élite, seguían teniendo fuertes lazos económicos, culturales y emocionales con la madre patria. ¿Habría suficientes lealistas entre sus 25 000 habitantes como para entregar la ciudad a los británicos? George Washington había dicho a John Hancock que esperaba fortificar la ciudad “para evitar que el enemigo gane influencia en este Gobierno que, me temo, contiene demasiados desafectos a la causa de la libertad y de América”. Mapas por David Sancho. En la imagen, extracto del mapa del artículo y vista del puerto de Nueva York.


   “La campaña de Nueva York, la independencia en el precipicio” por John V. Quarstein. A comienzos de 1776, la victoria sobre el opresivo dominio británico parecía estar al alcance de la mano de las Trece Colonias. Desde la batalla de Bunker Hill, los rebeldes habían conseguido lo impensable: Fort Ticonderoga había sido ganado y su artillería se encontraba camino de Boston, acarreada por el coronel Henry Knox, acción que seguramente obligaría a los británicos a evacuar la ciudad; un ejército americano había capturado Montreal y había estado cerca de tomar Quebec; y las victorias en Great Bridge (Virginia) y Moore’s Creek Bridge (Carolina del Norte) habían sometido a las fuerzas lealistas en el Sur. Muchos miembros del Congreso comenzaban ya a considerar que el siguiente paso era la independencia, pero el león durmiente británico despertaría en el verano de 1776 para poner a la Revolución americana al borde del abismo. Mapas por David Sancho, ilustraciones de Don Troiani. En la imagen, El Regimiento de Delaware en la batalla de Long Island, por Domenic D’Andrea.


   “Washington contraataca, la campaña de Nueva Jersey 1776-1777” por David Martin. El júbilo que sintieron en general George Washington y las colonias americanas tras la evacuación británica de Boston en 1776 se había marchitado tan solo seis meses más tarde con la caída de Nueva York. Washington había sido superado y vencido en varias batallas cruciales, rematadas por la toma británica de Fort Washington, el 16 de noviembre, y de Fort Lee cuatro días más tarde, que acarrearon una formidable pérdida de hombres, cañones y equipo. A continuación, tuvo lugar una larga retirada, marcada tanto por la lentitud de la persecución británica como por las dificultades del general rebelde con Charles Lee, uno de sus subordinados más importantes. Las cosas no se resolverían hasta finales de diciembre, cuando Washington lanzó una contraofensiva ten repentina como audaz, con la que lograría elevar de nuevo la moral y la voluntad de lucha de los rebeldes. Mapas de David Sancho, Ilustración de Don Troiani.


   “Fieles súbditos de su majestad, los lealistas americanos durante la campaña de 1776” por Todd W. Braisted. En América, los líderes populares tenían como auxiliares a gente que había heredado de sus antepasados el más enraizado disgusto por la constitución de la metrópoli; y por medio de su entusiasta colaboración fueron capaces, durante el año 1774, de poner todo el continente en estado de agitación y de hacer enloquecer a casi todo el país por medio de asociaciones, comités y mástiles de la libertad, preparando todo lo necesario para una revuelta. El lema general fue “¡Únete o perece!” Al señor Moody no le gustaba ninguna de las dos alternativas y, por consiguiente, permaneció en su granja, silencioso pero no despreocupado espectador de la oscura nube que se había ido concentrando, y que ahora estaba a punto de estallar sobre su devota cabeza (James Moody, de Knowlton, Condado de Sussex, Nueva Jersey). En la imagen, Robert Rogers.


   “El Imperio en peligro, la Royal Navy durante la Guerra de la Independencia” por John V. Quarstein. La Royal Navy dominó los mares durante la mayor parte del siglo XVIII. Las decisivas victorias logradas en batallas como la de Lagos y la de la Bahía de Quiberon en 1759, durante la Guerra de los Siete Años (conocida en Norteamérica con el nombre de Guerras Franco-Indias), eliminaron cualquier amenaza de invasión y aislaron a Francia de sus posesiones ultramarinas. Gran Bretaña emergió de esta guerra con un inmenso imperio y la flota más poderosa del mundo. Por otro lado, al inicio de la Guerra de la Independencia, los americanos no solo carecían de marina, sino que además sus costas eran muy vulnerables a los ataques e incursiones británicos. En la imagen, un navío británico de dos puentes virando por avante, por Dominic Serres.


   “Guerra en orillas lejanas, los «hessianos» durante la Revolución americana” por Daniel Krebs (University of Louisville). Johannes Reuber había nacido en Niedervellmar, un pueblecito de apenas 350 habitantes justo al norte de Kassel, en el landgraviato de Hesse-Kassel, parte del Sacro Imperio Romano Germánico. Su padre era peón y su madre había fallecido trágicamente poco después de darle a luz. Creció en la capa más baja de la sociedad de un pueblo lleno de granjeros, la mayoría de los cuales había alcanzado cierta prosperidad explotando huertos de frutales y exportando lino. En 1775, con solo 16 años, Johannes fue reclutado en el regimiento de la milicia local, pero enseguida le dieron la licencia, tal y como era habitual en tiempo de paz. Sin embargo, la pacífica vida de nuestro protagonista estaba a punto de cambiar alser enviado al otro lado del Atlántico, a una guerra que ni era suya ni comprendía, para participar en las campañas más señaladas de 1776. Ilustraciones de Don Troiani.


Introduciendo el próximo número:

    “La retirada de Quatre Bras” por John Franklin. Mientras la luz grisácea del amanecer rompía la oscuridad de aquella mañana del 17 de junio de 1815, el duque de Wellington estaba ocupado dictando órdenes a las diversas divisiones del ejército que tenía bajo su mando. Desconocía que Napoleón había obtenido una victoria contra los prusianos en Ligny y la peligrosa situación en que se hallaba a consecuencia de ella. De hecho, lo que le preocupaba era reunir el resto de sus fuerzas en el cruce de Quatre Bras para atacar a las fuerzas francesas del mariscal Ney que se le habían opuesto el día anterior. Tras haber escrito a las autoridades de Bruselas para confirmar su intención de atacar al enemigo, Wellington había cabalgado de vuelta al campo de batalla con su numeroso séquito de oficiales de estado mayor. Mapa de Carlos de la Rocha, ilustración de Keith Rocco. En la imagen, caballería ligera, Ilustración de Keith Rocco.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Miér 22 Abr 2015, 16:09

Desperta Ferro Antigua y Medieval n.º 29: Juliano el Apóstata


◾“El Imperio a mediados del siglo IV” por Javier Arce (Universidad Lille 3). A mediados del siglo IV el Imperio romano se encuentra con un hecho singular: con que tiene dos “capitales”, Roma y Constantinopla, aunque todavía no ha sucedido la partitio imperii, la división del Imperio en dos partes, la oriental y la occidental, sino que hay un emperador único con plenos poderes en todo el territorio. En este imprescindible artículo, el afamado profesor Arce nos ofrece una panorámica de la situación política y social en este periodo, en el que además se producirán grandes y determinantes transformaciones. Lo acompaña un mapa de dos páginas que muestra el Imperio en tiempos del reinado de Juliano, composición de Carlos de la Rocha.


◾“Juliano y la dinastía constantiniana” por Shaun Tougher (Cardiff University). La sangre de Juliano, el último emperador pagano, era por completo azul. Nació en el seno de una de las principales familias romanas, la dinastía constantiniana (reg. 293-363) –también llamada Flavia–, cuyo más célebre miembro era su tío paterno: Constantino el Grande (reg. 306-337), recordado hoy día como el primer emperador de fe cristiana y fundador de la gran ciudad imperial de Constantinopla. El profesor Tougher, experto en la figura de Juliano, traza aquí un panorama de las relaciones familiares y políticas en torno a las cuales se mueve este emperador a lo largo de su vida. Si el artículo anterior a este (del profesor Arce) permitía comprender el contexto social del momento, en este nos adentramos en el contexto áulico, palacial, con sus reglas, luchas e intrigas, imprescindible todo ello para comprender la realidad política del momento. Complementa este artículo un árbol genealógico de la dinastía constantiniana (aquí parcialmente visible).


◾“El ejército romano a mediados del s. IV” por Philippe Richardot (Commission militaire Française d’Histoire e Institut für vergleichende Taktik de Vienne-Potsdam). Las amenazas a las que se enfrenta el ejército romano en este periodo, cómo éstas determinan su configuración y modo de actuar, los distintos tipos de unidades, su valor y eficacia, la función distinta de cada una de ellas y el grado de “barbarización” de la tropa son algunos de los temas abordados por el autor en este interesantísimo artículo. Acompaña al mismo un esquema de los distintos modelos de unidad militar en que se dividía el ejército romano del momento y una espléndida ilustración de Pablo Outeiral en la que se representa a una pareja de soldados romanos del periodo, pretexto para exponer la diversidad de armamento y vestimenta empleados en el momento.


◾“Paganismo y cristianismo en la Roma de Juliano” por Ramón Teja (Universidad de Cantabria). El hecho por el que mejor se recuerda a Juliano es precisamente por su condición de último emperador romano de fe pagana, y por su afán de promoción de este credo en perjuicio del cristianismo, por entonces dominante, particularmente en el ámbito áulico. En este artículo el profesor Teja, insuperablemente docto en este fenómeno, explica la situación religiosa del momento, tanto en el mundo cristiano como en el pagano, las características de la sorprendente política religiosa de Juliano y, finalmente, un interesantísimo análisis de las posibles causas de su fracaso.


◾“La batalla de Estrasburgo (357 d. C.)” por Simon MacDowall. Antes de subir al trono, a Juliano le fue confiada por su primo, el emperador Constancio II, la tarea de sofocar una gravísima incursión de germanos en la Galia. En las cercanías de la actual Estrasburgo, y al frente de un pequeño pero veterano ejército, el –hasta entonces estudiante de filosofía– Juliano se enfrenta a un potentísimo contingente germano, con resultado sorprendente. Esta batalla, bien conocida merced al testimonio del historiador Amiano Marcelino, no solo es relevante históricamente sino de lectura apasionante y trepidante, características que el autor de este artículo ha logrado transmitir plenamente. Complementan al texto dos mapas (uno estratégico y otro táctico), así como una impresionante vista aérea de la batalla de dos páginas, composición de Antonio Jesús Gil (parcialmente visible aquí).


◾“La campaña de Juliano en Persia (363 d. C.): un análisis crítico” por Ilkka Syvanne. En la corta pero intensa vida de Juliano no podía faltar un colofón apoteósico. La dirección de una campaña militar contra el vecino Imperio persa hizo las veces de ello al suponer no solo un fracaso militar sino también la muerte del propio emperador. Como corresponde al carácter controvertido de la figura de Juliano, el autor de este artículo propone una interpretación crítica de esta campaña y de las decisiones tomadas a lo largo de la misma. Acompañan un mapa estratégico de la ruta seguida por las armas romanas a lo largo de Mesopotamia, así como una dinámica y magnífica ilustración de Milek Jakubiec que representa el instante en que el emperador es herido de muerte, en el curso de esta campaña.


◾“Al otro lado del Rin: los bárbaros en el s. IV” por Thomas S. Burns (Emory University). En este artículo se analizan las interacciones en tiempos de paz entre germanos y romanos, el carácter de los ríos Rin y Danubio como frontera o puente entre ambos mundos, las nuevas formas de vida generadas en la frontera, las implicaciones de estos contactos a uno y otro lado de la frontera, el control romano sobre las tribus de frontera y la interesantísima evolución política e institucional de estas últimas bajo la sombra –e influjo– del gran Imperio. A comprender este escenario contribuye un mapa de dos páginas que muestra el recorrido de los ríos Rin y Danubio, desde sus –muy cercanos– nacimientos hasta sus lejanas desembocaduras (Atlántico y mar Negro), con indicación de las tribus germanas dispuestas a lo largo de su cauce. Asimismo, cuenta el artículo con una magnífica ilustración de Sandra Delgado que representa un día de mercado en el interior de una ciudad romana próxima a la frontera renana, donde se percibe la hibridación de elementos germanos y romanos propios de su carácter fronterizo.


Introduciendo el próximo número:

◾“Historicidad del mito troyano” por Antonio Guzmán Guerra (Universidad Complutense de Madrid). Nuestra literatura occidental comienza con los dos grandes poemas atribuidos a Homero, la Ilíada y la Odisea. Y sin embargo, hoy sabemos que Homero no ha sido para los griegos un punto de partida, sino un punto de llegada, en tanto que heredero de una larga serie de recitadores que durante siglos fueron transmitiendo de manera oral un conjunto de relatos que contaba las hazañas de antiguos héroes y de reyes prestigiosos que habían vivido en un pasado remoto. A partir de esta constatación, y apoyado en arqueología y filología, el profesor Guzmán desarrolla un interesantísimo análisis de estimación de la antigüedad de los elementos presentes en el mito homérico, muchos de los cuales se remontan a la Edad del Bronce y quizá, en algunos casos, puedan ser el reflejo de episodios históricos reales, si bien deformados por su transformación en mito y la adición de elementos posteriores.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Jue 23 Abr 2015, 16:58

Desperta Ferro Contemporánea n.º 9: La Guerra Civil en Vizcaya, 1937



◾Legalidad y sublevación. Origen y actuación del primer Gobierno vasco por José Luis de la Granja Sainz (UPV/EHU). El primer Gobierno vasco de la historia nació en Guernica, en octubre de 1936, como consecuencia del Estatuto de autonomía aprobado por las Cortes republicanas en plena Guerra Civil. Presidido por José Antonio Aguirre, el líder carismático del PNV, fue un ejecutivo de coalición, pues contó con consejeros nacionalistas, socialistas, republicanos y un comunista, aunque con una neta hegemonía del PNV. Apenas tuvo nueve meses de existencia en Euskadi, porque la conquista de Vizcaya por el Ejército de Franco en junio de 1937 le obligó a vivir un dilatado exilio.


◾Milicias en Euzkadi. Los problemas de la militarización por Francisco M. Vargas Alonso (Eusko Ikaskuntza). El estallido de la Guerra Civil en el País Vasco nos ofrece un claro ejemplo de la improvisación de un ejército. El bando gubernamental movilizó numerosos contingentes de afiliados y simpatizantes de los partidos y sindicatos del Frente Popular, del anarquismo cenetista y del nacionalismo vasco. Dichos efectivos constituyeron a finales de 1936 lo que el Gobierno central reconoció como I Cuerpo de Ejército de la República en el Norte, mientras que el nacionalismo vasco lo consideró como Ejército vasco.


◾La campaña de Vizcaya por Fernando Puell de la Villa (IUGM-UNED). Al llegar la primavera de 1937 Franco no había alcanzado el principal objetivo que se habían marcado los muñidores del golpe de julio de 1936: la conquista de Madrid. los referidos reveses para embolsar la capital hicieron que Franco aceptase la sugerencia del jefe de Estado Mayor de las futuras Brigadas Navarras, el coronel Juan Vigón, respaldada por el jefe de la Aviación Nacional, el general Alfredo Kindelán, de renunciar a Madrid y trasladar el eje estratégico principal al adormecido frente vasco, prácticamente inactivo desde que, en el otoño de 1936, las tropas de Mola se posicionaron en la línea del río Deva, y fracasó la ofensiva desencadenada por el aún no militarizado XIV Cuerpo de Ejército republicano contra Vitoria. El 21 de marzo de 1937, solo tres días después de producirse el descalabro italiano en Guadalajara, Franco ordenó a Mola volcar todo el potencial del Ejército del Norte contra Vizcaya.


◾La inferioridad aérea republicana en el norte por Guillermo Tabernilla y David Gesalí. El 31 de marzo de 1937, fecha del inicio de la ofensiva sobre Vizcaya, no había ni un solo avión de combate en los aeródromos de Lamiako y Sondika. A pesar de los esfuerzos ímprobos del personal de las Fuerzas Aéreas del Norte, que había estado poniendo en estado de vuelo la mayor parte de los aparatos que se iban averiando o accidentando, los soviéticos no mandaron más chatos y se hizo imprescindible la adquisición de nuevos cazas. Garantizada la superioridad aérea con los Fiat Cr-32 y los modernísimos Messerschmitt Bf-109, los bombarderos rebeldes operaron a placer y de nada sirvió la construcción de nuevos campos en Llodio, Ochandiano y Ugarte mientras los pilotos republicanos iban cayendo en una lucha desigual.


◾Los tercios carlistas en la ofensiva de Vizcaya por Roberto Muñoz Bolaños (IUGM-UNED y UCJC).El 14 de abril de 1931, el carlismo representaba una ideología dividida y en decadencia, salvo en la región vasco-navarra –esencialmente en Navarra y en Álava, donde era mayoritario–. La suma total de requetés vascos y navarros encuadrados en unidades de combate cuando se inició la campaña de Vizcaya era de aproximadamente 6070. Menos de la sexta parte del total de tropas comprometidas en la operación; ya que las cuatro brigadas de Navarra sumaban 27 914 hombres, según los datos oficiales de los sublevados. No obstante, si bien por su número no destacaron, si lo hicieron por su valor, ya que demostraron ser unos soldados mucho más efectivos que los milicianos falangistas y sobre todo que sus “hermanos-enemigos” de Euzko Gudarostea, el Ejército nacionalista vasco.


◾La caída de Bilbao. El principio del fin del frente Norte por Guillermo Tabernilla (Asociación Sancho de Beurko). A principios de junio de 1937, a pesar de que los combatientes fiaban sus esperanzas a la protección del Cinturón de Hierro –nombre con el que se conocería a la línea defensiva con la que se pretendía asegurar Bilbao y los pueblos de su entorno–, la guerra ya estaba perdida para los vascos. El día 12 de junio, a las dos y media de la tarde, la V Brigada de Navarra llegó a las posiciones del cinturón, pero ya no había resistencia por parte del Ejército vasco y, a continuación, unos 12 000 hombres de las brigadas I, V y VI de Navarra se desplegaron en abanico tras rebasar un pasillo de tres kilómetros de anchura. La villa de Bilbao, situada en un valle dominado por las alturas de Enekuri, Artxanda, Santa Marina, Malmasin, Pagasarri y Arraiz, ya estaba bajo el alcance de la artillería de grueso calibre, desmoralizando a la población civil. Sin embargo, los vascos no habían dejado aun de combatir.


◾La contienda naval en el Cantábrico por Michael Alpert (University of Westminster). Abandonada la campaña para tomar Madrid, el 31 de marzo de 1937 el mando nacional comenzó su ofensiva contra Vizcaya. Ahora más que nunca era de primera importancia para los sublevados bloquear el acceso de buques mercantes cargados con materias primas y alimentos a puertos del Norte. En efecto, la guerra en el Cantábrico giró casi totalmente en torno al derecho de bloqueo, a la extensión de las aguas territoriales y a una serie de aspectos algo delicados que afectaron a los mercantes –principalmente ingleses–, a la Royal Navy, a los Gobiernos británico y nacional y a los mandos de los barcos de guerra sublevados. A pesar de su enérgica actividad, los sublevados no consiguieron bloquear la llegada de víveres y materias primas a la zona republicana del norte. El tacto y disciplina de los mandos de la Royal Navy y de los sublevados evitaron que las intervenciones de ambos en alta mar provocaran un choque armado.


◾El pacto de Santoña. Un epílogo controvertido a la Guerra Civil en Euskadi por Santiago de Pablo (UPV/EHU). El 25 de agosto de 1937, miles de combatientes nacionalistas vascos se agolpaban en torno a la playa de Santoña, en Santander, a medio centenar de kilómetros del límite de Vizcaya. Los dirigentes del PNV estaban negociando un pacto con los jefes de las fuerzas italianas aliadas de Franco para rendir sus tropas, dejando a la República abandonada a su suerte. El pacto de Santoña terminó en un completo fracaso, convirtiéndose en uno de los episodios más controvertidos de la Guerra Civil en Euskadi, aunque tuvo lugar fuera de su territorio, lo que supuso una especie de epílogo de la contienda en suelo vasco. Todavía hoy, Santoña sigue siendo uno de los episodios más polémicos de la guerra en Euskadi. Para el PNV siempre ha sido un tema tabú, pero cuando ha hecho falta ha defendido su actitud, hablando de la “traición” de los italianos. Por el contrario, para izquierdas y derechas españolas es un ejemplo de la “deslealtad” del PNV, mientras que para la izquierda abertzale Santoña habría sido fruto de “la perenne claudicación del nacionalismo moderado” y de sus “pactos entre bambalinas”, frente a la lucha heroica de la izquierda revolucionaria y de los nacionalistas auténticos.


Introduciendo el próximo número:

◾La insurgencia en Mosul, 2003-2005 por James Russell (NPS). En enero de 2014, fuerzas vinculadas al Estado Islámico conquistaron Mosul, al norte de Irak, desalojando con facilidad a las tropas gubernamentales. En muchos aspectos, la captura de una de las mayores ciudades del país supuso un cruel toque de atención y un doloroso recordatorio de las consecuencias de la funesta aventura norteamericana en Irak. Estados Unidos había vertido su sangre y gastado su presupuesto por todo el norte de Irak en su lucha por proteger Mosul y sus alrededores, y había trabajado sin descanso durante más de media década para tratar de erigir unas fuerzas de seguridad que hicieran frente con solvencia a la amenaza insurgente que, sin embargo, se desintegraron de forma súbita durante el asalto del Estado Islámico.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Jue 28 Mayo 2015, 20:44

Desperta Ferro Moderna n.º 16: Waterloo 1815




   “Las estrategias de Waterloo” por Jeremy Black (University of Exeter). Las dinámicas e interacciones operacionales de la campaña de Waterloo y el desarrollo táctico de la batalla han sido estudiadas extensiva y exhaustivamente, al tiempo que se desatendía su dimensión estratégica. Este descuido responde a una serie de factores: la consideración del contexto estratégico como evidente, las limitaciones en cuanto a fuentes, el mayor interés que suscita en general el aspecto táctico y la propensión a tratar el nivel operacional como si fuera el estratégico. Sin embargo, refiriéndonos a este último caso, ambos son bien diferentes y, si bien según el primero podríamos llegar a considerar que, tal vez, Napoleón tuviera alguna posibilidad de vencer a sus enemigos, el análisis del segundo, del estratégico, que nos ofrece este artículo, lleva a comprender que debido a la asimetría entre ambos contendientes en lo que a medios y riesgos se refiere, era muy improbable que los franceses hubieran conseguido alzarse con la victoria. Mapas de Carlos de la Rocha.


   “Los errores de Napoleón” por Bernard Coppens. El 17 de junio de 1815, en torno a las 18.00 horas, Napoleón, rodeado de su Estado Mayor, llegó al lugar llamado La Belle Alliance tras una persecución que había comenzado por la mañana en Quatre Bras (véase “La retirada de Quatre Bras” en Desperta Ferro Historia Moderna n.º15). El tiempo era espantoso, la visibilidad muy reducida y ante él se ubicaba un valle en cuya cresta opuesta parecía haber tomado posiciones, decidido a detener su retirada, el ejército de Wellington. Sin embargo, según nos explica este artículo, Napoleón no cree que los anglo-aliados vayan a quedarse, como tampoco es consciente de muchas otras cosas, errores que disimulará en los escritos que dicte después de la guerra y que el autor ha investigado exhaustivamente para darnos una versión un tanto diferente de lo que sucedió en las horas anteriores a la batalla de Waterloo. En la imagen, artillero a pie de la Guardia Imperial, por Keith Rocco.


  “La lucha por Hougoumont y La Haye Sainte” por John Franklin. Tras haber reunido al ejército aliado en los altos de Mont Saint Jean, el duque de Wellington utilizó diversos edificios sitos en el campo de batalla como bastiones fortificados. En el centro estaba la granja de La Haye Sainte, una sólida residencia adyacente a la carretera principal de Bruselas que, en consecuencia, se hallaba en una posición clave dentro del despliegue defensivo. Igualmente importante fue la granja fortificada de Hougoumont, situada en una depresión de terreno entre las alturas en que se habían desplegado los ejércitos enemigos. La ocupación ininterrumpida –o al menos hasta la llegada de los prusianos– de ambos puntos, fue uno de los elementos fundamentales del plan de Wellington. Pero para que esto fuera así, ambos lugares vieron luchas intensísimas, en las que sus defensores tuvieron que enfrentarse una y otra vez a los violentos asaltos franceses. En la imagen, La Defensa de La Haye Sainte, por Adolph Northern. Mapas de Carlos de la Rocha y Mario Riviere. Ilustraciones de Keith Rocco.


   “El ataque de D’Erlon” por Pierre O. Juhel. Cuando todo el ejército esté desplegado para la batalla, más o menos a las 13.00 horas, en cuanto el emperador dé la orden al mariscal Ney, comenzará el ataque, tomándose la localidad de Mont Saint Jean, donde está el cruce de caminos. Para ello, las baterías de 12 libras del II Cuerpo y la del VI se unirán a las del I. Estas 24 bocas de fuego dispararán contra las tropas sitas en Mont Saint Jean, mientras, el conde D’Erlon comenzará su ataque enviando en vanguardia su división de la izquierda y apoyándola, según dicten las circunstancias, con las divisiones del I Cuerpo. Conocemos el tenor de la orden de ataque de Napoleón gracias a los documentos del mariscal Ney publicados por su hijo, el duque de Elchingen. En la imagen, infantería de línea francesa, por Keith Rocco. Mapa de Carlos de la Rocha y Mario Riviere.


   Tríptico desplegable: Waterloo, 18 de junio de 1815. En este número podrás encontrar un magnífico tríptico desplegable en cuyo anverso se detallan, unidad a unidad, las posiciones de los ejércitos francés y anglo-holandés justo antes de iniciarse la batalla; y en cuyo reverso mostramos tanto los movimientos prusianos desde el campo de batalla de Ligny hasta el de Waterloo, como la situación de los tres ejércitos justo antes del final. Mapas de Carlos de la Rocha, Mario Riviere y David Sancho.


   “La hecatombe de los centauros, las cargas de la caballería francesa” por Francisco Gracia Alonso (Universitat de Barcelona). Al galope tendido, las bridas sueltas, el sable entre los dientes y las pistolas en la mano: tal fue el ataque (Victor Hugo, Los miserables, segunda parte, libro primero, 10). Como muchos aspectos de la batalla, las cargas de la caballería francesa, loadas en las obras de Thiers, Houssaye, Guiraud o Dupont y mitificadas por Victor Hugo, que comparará a los jinetes con los hipántropos de la Titanomaquia, y minusvaloradas por británicos como Robinson, Siborne, Cotton o Mercer, mantienen diversos puntos oscuros, desde la responsabilidad de los ataque su organización, a los resultados. Lo cierto es que, tras haber atacado con su izquierda, y luego con su derecha, contra las alas opuestas del ejército anglo-aliado, a los franceses ya solo les quedaba lanzar un ataque directo contra el centro enemigo, para lo que iban a valerse del élan de su caballería. En la imagen, Batalla de Waterloo: los cuadros británicos recibiendo la carga de los coraceros franceses, por Philippe Philippoteaux. Mapas de Carlos de la Rocha y Mario Riviere. Con ilustraciones de Keith Rocco.


   “La batalla de Plancenoit” por Michael V. Leggiere (University of North Texas). Al amanecer del 18 de junio, el Ejército prusiano del Rin Inferior del mariscal de campo Gebhard Leberecht von Blúcher, que se hallaba a 24 Km del ejército del duque de Wellington, inició su marcha hacia Waterloo formado en dos columnas. Este desplazamiento se vio entorpecido por diversos problemas logísticos. Así por ejemplo, la decisión de que el IV Cuerpo del general Friedrich Wilhelm von Bülow liderara el avance retrasó a toda la fuerza, pues esta era la unidad que estaba más lejos del destino, y tuvo que cruzar el río Dyle, atravesar Wavre y pasar por en medio del resto del ejército, que se hallaba en torno a dicha localidad. Tras una marcha épica, estos entablarían una durísima lucha contra los franceses, influyendo de un modo determinante en el desenlace de la batalla. Mapa de Carlos de la Rocha y Mario Riviere.



  “La guardia muere, pero no se rinde” por Alan Forrest (University of York). El momento climático de la batalla –que a menudo ha sido considerado también como su quinta y última fase– tuvo lugar en torno a las 19.00 horas, cuando Napoleón, tras considerables vacilaciones, envió a las últimas tropas que le quedaban a lanzar un asalto contra Mont Saint Jean y el ejército anglo-holandés que lo defendía. A lo largo de la tarde los franceses se habían venido sintiendo cada vez más frustrados por el fracaso de sus ataques contra las posiciones aliadas, y el optimismo del emperador al iniciarse el día se había ido disipando. A la izquierda del campo de batalla, el Cuerpo de Reille había sido contenido en sus repetidos intentos de tomar Hougoumont; a la derecha, el Cuerpo de Lobau, junto con dos batallones de la Vieja Guardia y ocho de la Joven Guardia, se había visto atrapado en la lucha por Plancenoit y en el centro, los ataques de caballería habían sido rechazados. A Napoleón solo le quedaba una carta: los mejores hombres de la Guardia Imperial. Mapa de Carlos de la Rocha y Mario Riviere.


Introduciendo el próximo número:

“L’Olonais, el pirata despiadado” por Tim Travers (University of Calgary). L’Olonnais, cuyo nombre real era Jean David Nau, fue conocido en el Caribe con el sobrenombre de “el hombre de Les Sables D’Olonne”, una localidad de la costa atlántica francesa que tenía grandes arenales. Quizá pudo haber sido pescador, o marinero, porque, indudablemente, conocía el mar. Llegó a América como engagé, un interesante tipo de servidumbre de la época, pero pronto consiguió convertirse en uno de los piratas más temidos de la zona, por la que navegó casi con total impunidad, llegando a organizar auténticos “ejércitos” capaces de asaltar ciudades. Mapa de Carlos de la Rocha.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Lun 22 Jun 2015, 16:58


Desperta Ferro Antigua y Medieval n.º 30: La Guerra de Troya



◾“El mundo micénico en su apogeo (ss. XIV-XIII a. C.)” por Claudia Alonso Moreno (Universidad Autónoma de Madrid). La civilización micénica se desarrolló a lo largo de más de tres siglos en la cuenca del Egeo, entre comienzos del siglo XVI a. C. y el s. XII a. C. A lo largo de este tiempo, los micénicos evolucionaron desde sociedades escasamente complejas hasta jefaturas y, finalmente, Estados territoriales. En este artículo, de carácter introductorio, se reflejan las características principales de la sociedad micénica (protagonismo de los palacios, relación con Creta, archivos y escribas, religión, vinculación con el mar…). Lo acompaña un mapa de dos páginas que muestra el Egeo y gran parte de la península de Anatolia en los ss. XIV-XIII a. C., composición de Mario Riviere y Carlos de la Rocha.


◾“El papel político de Wilusa. Troya en la Anatolia de la Edad del Bronce” por Trevor Bryce (University of Queensland). ¿Hay alguna prueba de la historicidad de la Guerra de Troya? ¿O bien, documentación acerca de Troya que date del periodo en el que supuestamente acaeció esta guerra? A fecha de hoy, tan solo aquella procedente de los archivos hititas. El afamado hititólogo T. Bryce desgrana, en este breve pero revelador artículo, todo lo que sabemos de la ciudad de Troya a través de las fuentes documentales de su vecino –y con frecuencia dominador–Imperio hitita. Acompaña al mismo una ilustración que representa a un guerrero troyano del s. XII a. C., composición de Michel Saez.


◾“La Grecia micénica. Una sociedad marcada por la guerra” por Thomas G. Palaima (University of Texas at Austin). Aquellos a quienes hoy denominamos “antiguos griegos”, tanto de época histórica como prehistórica, eran plenamente conscientes de los peligros e inevitabilidad de la guerra. Los dos poemas épicos que definían su cultura y valores, la Ilíada y la Odisea, eran el producto final de una tradición secular consistente en recitar estos versos en todo evento público de importancia, como por ejemplo un festival religioso o banquete comunitario sufragado por el rey u otros. El profesor Palaima, uno de los más célebres expertos en la cultura micénica, describe la importancia y protagonismo del fenómeno de la guerra en esta cultura, para lo que se vale de la lectura de fuentes documentales (tablillas micénicas), iconográficas, filológicas y en su reflejo en la literatura posterior (los poemas homéricos). Acompaña a este artículo una gráfica de ideogramas micénicos (en escritura Lineal B) de contenido militar.


◾“Icono de poder. El carro de guerra en el mundo micénico” por Fernando Quesada Sanz (Universidad Autónoma de Madrid). Durante la Edad del Bronce en el Próximo Oriente y en el Mediterráneo oriental quizá el objeto más significativo como símbolo de poder y prestigio, asociado a su empleo como vehículo para el ceremonial, la guerra y la caza, fuera el llamado “carro ligero de guerra”, nacido algo antes del 1700 a. C. como una notable innovación tecnológica. El profesor Quesada, reconocido experto en armas de la Antigüedad, condensa en pocas páginas su conocimiento acerca de esta primitiva máquina de guerra y expresa el interesante debate actual en torno a su utilidad, aún irresoluto. Complementan el artículo dos soberbias ilustraciones de José Luis García Morán, que reflejan dos de los más populares modelos de carro empleados en la época, uno de los cuales se representa en perfil con el fin de enumerar las piezas de que se compone y su nomenclatura.


◾“El armamento micénico. Características y evolución” por Dan Howard. Con apartados dedicados a la forma de combatir, la armadura, los escudos, las espadas, los cascos y otras armas, el artículo de Howard nos ofrece una panorámica tanto de las distintas armas como de su evolución en el tiempo. Acompaña al texto una gráfica de dos páginas de tamaño en la que se representan, en forma de línea temporal, la fecha de aparición y pervivencia de cada una de las variantes de espada, casco, etc., dibujados todos ellos por la experta mano de Pablo Outeiral. Este tipo de gráfica, empleada con asiduidad por los arqueólogos, permite comprender de un vistazo la compleja evolución del conjunto.


◾“Arqueología de Troya” por Jordi Vidal (Universitat Autònoma de Barcelona). En este interesantísimo artículo se condensan nuestros conocimientos actuales de la ciudad de Troya desde un punto de vista arqueológico, campo en el que se han ejercido notables avances en los últimos años, particularmente merced a la constatación de que el tamaño de la urbe es muy superior a lo hasta hace poco considerado. Acompaña al artículo una espectacular ilustración de dos páginas que representa la ciudad de Troya y en la que se incorporan los más recientes hallazgos arqueológicos, composición de Jorge M. Corada.


◾“El colapso del sistema palacial micénico (ca. 1200 a. C.)” por Guy D. Middleton (Newcastle University). Imaginemos despertar una mañana y descubrir que el Estado ha desaparecido, la estructura del poder se ha derrumbado, los lazos sociales y económicos desvanecido y las poblaciones abandonado; donde el arte y las manufacturas son escasos y la escritura ya no se usa; un mundo por entero diferente a lo que había sido poco antes. Y es que el tránsito entre la Edad del bronce y la Edad del Hierro fue absolutamente traumático, especialmente en el caso del Egeo y otros pueblos del Mediterráneo oriental. Ahora bien, la causa o causas de este “colapso” aún se desconocen. El profesor Middleton enuncia, una tras otra, todas las hipótesis que actualmente se barajan como potenciales causas de tal crisis, formulando a su vez sus propias conclusiones, con la ambición de arrojar algo de luz sobre uno de los episodios más misteriosos de la historia de la humanidad. Complementa el artículo un mapa de dos páginas en el que se representa el Mediterráneo oriental en tiempos del colapso, esto es, en torno al año 1200 a. C., con la descripción de los eventos principales que participaron en el fenómeno; composición de Mario Riviere y Carlos de la Rocha.


Introduciendo el próximo número:

◾“Pérfidos infanticidas. Los cartagineses a través de la mirada grecolatina” por Tomás Aguilera Durán (Universidad Autónoma de Madrid). Si la historia la escriben los vencedores, nunca fue tan cierto como con Cartago. A partir de las guerras púnicas, los autores grecolatinos crearon un estereotipo de los cartagineses marcado por la perfidia y la barbarie, un estigma que en época moderna se alimentará de nuevos prejuicios racistas. En este interesantísimo artículo se analiza este curioso fenómeno que nació antaño y que ha pervivido, bajo distintas formas, a lo largo de la historia incluso hasta nuestros días; un fenómeno que, paradójicamente, expresa mucho más acerca de los mecanismos ideológicos que articulan las comunidades humanas –no solo la romana– que de la propia cultura púnica.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Vie 26 Jun 2015, 21:32

Desperta Ferro Contemporánea n.º 10: Insurgencia en Irak


La batalla por el nuevo Irak, 2003-2004 por Donald Wright– U. S. Army Combined Arms Center. Las bombas y los misiles de crucero, dirigidos contra los cuarteles generales del Ejército y los ministerios del Gobierno comenzaron a caer sobre Bagdad bien entrada la noche del 19 de marzo de 2003. Los Estados Unidos y su Coalición de aliados habían reunido un poderoso ejército con un único objetivo: derrocar a Sadam Husein. La campaña resultante difirió drásticamente de estas expectativas. Tras solo tres semanas de campaña, el grueso del ejército iraquí se había rendido o desintegrado y había entregado Bagdad sin apenas combatir. Sadam y sus oficiales superiores huyeron de la ciudad en busca de escondrijo y las unidades estadounidenses tomaron posiciones en las áreas estratégicas de la capital mientras que los saqueadores campaban a sus anchas. Los disturbios en Bagdad y otras ciudades iraquíes se prolongaron durante semanas. Al tiempo que muchos miembros de la Coalición celebraban lo que parecía una victoria decisiva, el caos en Bagdad ponía de manifiesto que el plan para el Irak post-Sadam no se había trazado tan meticulosamente como la propia guerra.


  La insurgencia iraquí, 2003-2011: orígenes y evolución por Ahmed S. Hashim – Rajaratnam School of International Studies. La invasión norteamericana puso fin a la histórica dominación de los árabes suníes en Irak, un hecho que destaca como la razón principal detrás del alzamiento árabe suní de 2003. Sin embargo, la existencia de una miríada de grupos combatientes en la insurgencia nos obliga a llegar más a fondo para aclarar la ideología y objetivos de cada uno de los cinco fundamentales: los baasistas y sus filiales, los islamistas, los salafistas iraquíes, las tribus locales y Al Qaeda en Mesopotamia (AQM) o Al Qaeda Irak (AQI), que emergió del Jamiat Tawhid wa al-Jihad (JTJ) de Abu Musab al Zarqaui. La respuesta de los árabes chiíes a la presencia extranjera en Irak fue la más compleja. Grupos como la Asamblea Suprema de la Revolución Islámica del ayatolá Mohsen al Hakim, el Partido Al Dawa y otras formaciones concebían la presencia de la Coalición como un mal necesario, aprovechable para ganar poder político. Algunos grupos chiíes combatieron a la Coalición tanto en el centro del país, fundamentalmente contra las tropas norteamericanas, como en el sur contra los británicos. El actor principal en este caso fue el Jaish al-Mahdi de Muqtada al Sader.


   Las batallas por Faluya, 2004 por Louis A. DiMarco – U. S. Army. Las batallas de 2004 por Faluya supusieron la primera toma de contacto del Ejército estadounidense con dos cuestiones: la comprensión del enemigo y la búsqueda de los medios para derrotarlo. La guerra en el siglo XXI va a ser cada vez más urbana y más compleja; y los combates por Faluya no solo representan uno de los tipos de batalla con que las fuerzas militares pueden esperar encontrarse en el futuro, sino que han demostrado que las técnicas tradicionales y las lecciones obtenidas en los combates urbanos también resultarán válidas en el sofisticado campo de batalla híbrido del presente siglo. Además, han puesto de manifiesto cómo las comunicaciones audiovisuales y digitales han acortado notoriamente la distancia entre las dimensiones táctica y estratégica de la guerra y han aumentado considerablemente la necesidad de líderes militares que entiendan y dominen los aspectos comunicacionales de las contiendas. Más de diez años después, las lecciones aprendidas siguen siendo determinantes para entender la naturaleza del combate terrestre actual y futuro.


  La contrainsurgencia en Irak por Miguel Ángel Ballesteros Martín – Instituto Español de Estudios Estratégicos. La operación en Irak se basó en el “dominio rápido” (rapid dominance) del campo de batalla, que pretende doblegar la voluntad del enemigo, anulando su capacidad de resistencia para forzarle a una rendición sin condiciones. Es la denominada doctrina Rumsfeld que se asienta sobre la superioridad tecnológica que otorgan los misiles guiados, la digitalización del terreno y los movimientos envolventes por aire apoyados por helicópteros de ataque. Esta forma de operar no necesita dominar el terreno, pero su mayor problema es el alargamiento de las rutas logísticas, que dificulta el municionamiento y el suministro de las unidades más avanzadas. Pero al no dominar el terreno, una vez superado el impacto emocional la situación favorece la aparición de la insurgencia, que es lo que ocurrió en Irak tras la caída del régimen de Sadam. Para los estadounidenses la clave estaba en conseguir que tanto la población suní, como la chií y la kurda apoyasen al Gobierno iraquí. Había que conseguir que la mayor parte de la población, y más concretamente la suní, rechazara la insurgencia y se posicionara del lado del Gobierno del primer ministro chií Nuri al Maliki, que debía nombrar un gobierno de concentración nacional, alejando toda tentación partidista.


   “The New Way Forward”. Oleada en Irak, 2007-2008 por Donald Wright – U. S. Army Combined Arms Center. En la tarde del 10 de enero de 2007, el presidente George Bush compareció ante la televisión pública para anunciar el “Nuevo rumbo a seguir” (The New Way Forward), la denominación oficial para la nueva estrategia en Irak que vino a conocerse como la “oleada” (Surge). En su discurso, el presidente destacó claramente los aspectos clave de la nueva visión estratégica: la alianza con antiguos grupos insurgentes frente a Al Qaeda en Irak (AQI), el recurso a unidades de operaciones especiales para atacar las redes enemigas y asesinar a los dirigentes terroristas y una mayor predisposición a emplear las fuerzas de la Coalición en operaciones ofensivas a gran escala para limpiar los bastiones insurgentes en Bagdad y su entorno. En perspectiva, los logros de la oleada resultaron ser frágiles. El propio general Petraeus lo reconoció al afirmar a finales de 2008 que la estabilidad en Irak “aún no era duradera, no era autosuficiente”. Todo dependería de cómo aceptaran los propios iraquíes la responsabilidad de proporcionar seguridad y establecer un nuevo y auténtico compromiso nacional en el que estuvieran representados suníes, chiíes y kurdos. El optimismo general sobre el compromiso iraquí con ese objetivo llevó a Estados Unidos a mantener su palabra con el SOFA y retirar sus tropas de Irak en 2011. Sin embargo, a la vista de las recientes victorias de ISIS, parece claro que el Gobierno y las fuerzas de seguridad iraquíes no fueron capaces o carecieron de voluntad para construir sobre el éxito cierto de la oleada.


   La privatización de la seguridad en Irak por Christopher Spearin – Canadian Forces College. Pese a que los funcionarios del Gobierno norteamericano insistían en que su país estaba liderando en Irak una “coalición de voluntades”, Peter Singer señaló con acierto que realmente se trataba de una “coalición para la facturación”. Irak era una auténtica guerra de contratistas. Por tomar 2007 como muestra, la Oficina de Presupuestos del Congreso de Estados Unidos informó de que había 190 000 contratistas trabajando en Irak, cifra que no solo era superior al número de tropas proporcionado por los países de la Coalición, sino también al de militares norteamericanos. En concreto, de esos 190 000 contratistas, 35 000 eran personal armado al servicio de compañías militares y de seguridad privadas (PMSC, en su acrónimo en inglés), procedentes de un amplio abanico de países, desde Estados Unidos y Reino Unido a Sudáfrica, Colombia, Uganda, Fiji o Nepal, además de los muchos iraquíes que trabajaban para ellas. Como colectivo, esas personas desempeñaban numerosas funciones para sus clientes del Gobierno norteamericano, tales como el Departamento de Defensa o el de Estado.


  Un triste final: la campaña norteamericana en 2009-2011 por Daniel P. Bolger – North Carolina State University. Para cuando el presidente Barak H. Obama juró el cargo el 20 de enero de 2009, la mayoría de los generales norteamericanos confiaban en que ganarían la guerra en Irak. Es posible que, entonces y ahora, a los observadores externos esta creencia les resultara errónea, lamentable o incluso terriblemente irrisoria. Los generales estaban más que dispuestos a hacer un acto de fe. En una guerra rebosante de indicadores –bombas lanzadas, dinero gastado, iraquíes reclutados, lo que sea–, lo que llamaba la atención de los generales era el número de ataques diarios enemigos. De acuerdo con las presentaciones mostradas diariamente a toda la cadena de mando, desde la gran oleada de tropas de 2007 los ataques enemigos habían descendido drásticamente. En su punto álgido, el enemigo lanzaba en todo Irak casi 260 ataques diarios y ahora la resistencia luchaba por llevar a cabo unos 40. Cabe preguntarse el significado de todo esto en una guerra irregular. Qué se considera un ataque: ¿un disparo de fusil?, ¿un coche bomba?, ¿un impacto de mortero?, ¿seis impactos al mismo tiempo (o eso cuenta como seis ataques)? Los cuarteles generales establecieron oscuras pautas de contabilización, dignas de la hacienda estadounidense, para poder mostrar a sus subordinados lo que era un ataque y lo que no. De ese modo, la tendencia no hacía más que mejorar en los informes y gráficas, pero por buenos que parecieran los indicadores en enero de 2009, había una tenaz insurgencia que jamás desaparecería, una mancha imposible de sacar por mucho que se restregara y que seguiría respondiendo al fuego.


Introduciendo el próximo número:

La defensa de Kudia Tahar: el preludio de Alhucemas por Roberto Muñoz Bolaños – Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado. La capital del protectorado español, Tetuán, estaba defendida por una línea de fortificaciones. De este conjunto de posiciones defensivas, las más avanzadas eran el Gorgues –recientemente fortificada– y Kudia Tahar, enlazadas ambas entre sí por los puestos del lomo de Tazarines, y por los de Hafa el Ma y los Nator con Ben Karrich. Este saliente, y más concretamente la posición de Kudia Tahar, fue el DFC10-8escogido por Abd el-Krim para desencadenar una acción ofensiva que desbaratase el plan de desembarco en Alhucemas. Kudia Tahar era una posición cuadrangular, cuyo débil parapeto era incapaz de resistir los proyectiles de artillería. Su guarnición estaba formada por 130 hombres a las órdenes del capitán de Infantería José Gómez Zaracíbar y la integraban una compañía del Regimiento del Infante n.º 5; un destacamento de artillería a las órdenes del teniente Ángel Mejón, del que formaban parte el sargento Miguel González, dos cabos y 20 soldados que servían cuatro piezas de montaña Schneider de 70 mm, y algunos telegrafistas que manejaban un heliógrafo. El ataque comenzó, a las 5.40 horas de la mañana del 3 de septiembre, mediante un bombardeo artillero de granadas rompedoras de 75 y 105 mm que fue extraordinariamente eficaz, ya que desarboló las defensas españolas e inutilizó la artillería de Kudia Tahar.


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Re: [Revista] Desperta Ferro

Mensaje por Timoleon el Vie 18 Nov 2016, 21:10

Han llegado a mi manos algunos números sueltos en pdf de la series Moderna y Contemporánea. Si a alguien le interesa que me mande mp
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